Giaquinta


Mensaje dominical de monseñor Carmelo Giaquinta,
administrador apostólico de Resistencia (7 de agosto de 2005)

II. DEFICIENCIAS DE NUESTRA FE Y DESCONOCIMIENTO DE LA DOCTRINA SOCIAL


4. En agosto de 2001, cuando se avizoraba el derrumbe de la Argentina –aunque nadie sabía cómo iba a ser–, los Obispos llamamos la atención sobre la debilidad de la fe de los ciudadanos cristianos que no llega a gravitar en la construcción y defensa de la República. Y dijimos: “Siendo tan numerosos (los católicos), debemos concluir que no estamos exentos de responsabilidades en esta crisis. Por lo mismo, debemos cotejar nuestra conducta social con el Evangelio, asumir nuestro puesto en la superación de la misma, aún a precio de grandes sacrificios, y crecer en nuestra conciencia como ciudadanos. No podemos ser peregrinos del cielo si vivimos como fugitivos de la ciudad terrena” (Queremos ser Nación, 10 agosto 2001). Y, a la vez, examinábamos la responsabilidad que nos cabía a nosotros como pastores, y dijimos: “Si bien hemos multiplicado los mensajes dedicados a iluminar la situación del País con la Doctrina Social de la Iglesia, debemos examinar si lo hacemos en forma suficiente, con la debida pedagogía, procurando que los fieles laicos asuman su estudio, difusión y aplicación a la realidad”. Y para evitar cualquier suspicacia que con la enseñanza de la Doctrina Social pretenderíamos réditos que no nos correspondían, agregamos: “Ha de ser claro que en esta crisis no queremos ocupar un lugar que no nos corresponda. Por ello pedimos a todos los actores sociales que actúen según su responsabilidad en el marco de las instituciones republicanas” (ib.).

6. Dicho esto, hemos de insistir en la necesidad de estudiar la Doctrina Social. No se puede practicar una doctrina que no se conoce. Ni sin conocerla se puede pretender con ella iluminar la realidad político-social. Como también hemos de insistir en la necesidad de estudiar la realidad social que pretendemos iluminar con esa Doctrina. No basta conocerla por pálpito, o por la pura experiencia. Hemos de animarnos a conocerla también con método científico.

Esta obligación nos cabe a todos. A los pastores y a los fieles cristianos.

8. De allí, por tanto, que el estudio de la Doctrina Social supone método, esfuerzo. Lo peor que podría acontecer con este Compendio es que quedase en las bibliotecas.