Nuestro
pasado cercano como país está plagado de errores, lleno de slogans y carente de
ideas; los gobiernos divagan y van como un péndulo de un lado a otro con el
Estado y la sociedad de espectadores. En los últimos años los gobiernos se han
alimentado de un Estado cada vez más impotente e irrelevante.
Ernesto
Sanz
Senador
de la Nación
Clarín,
30-10-12, p. 29, “De los slogans a una democracia de ideas”.